Estudie la Licenciatura en Psicología hace 20 años y mi primer contacto con la docencia fue para cubrir un interinato impartiendo la asignatura de psicología educativa en la Escuela Normal de Educadoras de mi estado, Institución que tuvo la necesidad de darme cabida durante más de tres meses. Mi segundo trabajo fue otro interinato de un año en un Bachillerato Abierto de la Universidad Autònoma de Coahuila, donde me desempeñe como asesora de la materia de psicologìa, ambos trabajos sin proponérmelo me prepararon a través de colegiados mensuales en los procedimientos escolares. Inicie en el Sistema de Educación Superior Tecnológica hace 17 años, donde me encontré con un ambiente muy diferente, pasando por un proceso de selecciòn para nuestra contrataciòn, la mayoría de los docentes,su personal administrativo y manual no habiamos trabajado en tecnològicos éramos nuevos con poca experiencia docente con perfiles muy diferentes al de un maestro, pero estábamos convencidos que queríamos ser un grupo bien definido, comprometidos y emprendedores con nuestra regiòn–la dinámica de una escuela de nueva creación nos llevo a ser de los mejores como tecnológico descentralizado, los que trabajábamos ahí, no teníamos experiencia pero si disposición y actitud. Hace 10 años me incorporé a la DGETI, donde el ser docente ha significado ir más allá de una actividad profesional. Me siento muy comprometida con los alumn@s que he tenido, sè que lo que ahora soy, en parte lo debo a ellos que cada día me motivaron a dar mas de lo que digo y hago, estos jóvenes en formación, se están jugando dìa a dìa, su educación media superior como la ùltima oportunidad que tienen para acceder a una formación superior o al ambiente laboral.
El ser docente me ha traído grandes retos y satisfacciones.Cuando se logran saberes nuevos y ha largo plazo ves reflejado tu lucha y te percatas que valio la pena, es cuando de repente me encuentro con esos jóvenes mis ex alumnos, siento que contribuí mucho o poco a lo que ahora son. Reconozco que se dan situaciones que rebasan mi capacidad para actuar y dar màs de mí, sobre todo en la parte motivacional, ya que en algunos temas o en algunos grupos no se logra despertar el total interés en los jòvenes por aprender y en consecuencia se origina un tremendo fracaso escolar.
Tal ves el no haberme dedicado circunstancialmente a la docencia me hubiese traído algunas otras actividades profesionales que me agradaban pero a la fecha no me arrepiento del tiempo que llevo dedicándome a ella, lo hago con mucho agrado, cariño y compromiso, primero que nada con la instituciones donde he trabajado que me formaron en una segunda carrera "la docencia", con los padres de familia, con los muchach@s mismos y con mi comunidad.
Hoy, estoy convencida de que no es la forma como llegamos a la docencia lo que nos vuelve buenos profesores, sino el entusiasmo con que acogemos este noble quehacer.
13 noviembre 2009
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Maestra Diana:
ResponderEliminarTiene razòn al decir que no es la forma sino el entusiasmo que ponemos al ser docentes, porque muchos llegaron bien pero no se desempeñan como tales.
Saludos Diana: ¡Excelente comentario!, cuántos compañeros tienen una actitud que desde mi punto de vista no corresponde al de una persona que es un ejemplo, un motivador, alguien a quien su labor es grata, de ahí se explican los maltratos hacia los estudiantes. Conocimientos los tenemos muchos, sin embargo, entusiasmo y vocación probablemente seamos pocos.
ResponderEliminarEs gratificante saber que tengo una tutora con tus conocimientos de la docencia y que desinteresadamente me comparte sus experiencias.
ResponderEliminarHe leído con atención tus aportaciones, me admira tu claridad en la exposición de conceptos.
Espero seguir leyéndote.
Gracias
Rosy, Martita y Paty:
ResponderEliminarGracias por sus comentarios. Siempre es bueno recibir nuevos significados que nos orienten en la búsqueda de mejora y que fortalezcan nuestro diario devenir propiciando la sensibilidad, la imaginación y la investigación.